
En días donde predomina la búsqueda desesperante de fama y de publicación de ciertos “poetas malitos” (?) es un estímulo encontrarse con esta colección de poemas dedicados a cumplir con la responsabilidad humana, terriblemente humana de escribir. Y escribir bien o no escribir nada. Reafirmo mi convicción de que estamos frente a un joven talento q maneja muy bien el juego de palabras, la ironía y la metáfora contundente. Reafirmo, aun a riesgo de las risas de los frustrados de que Ernesto Intriago en su segunda colección de poemas, Dedicadencia (dedicatoria a la decadencia ) retoma el caminar creativo con madurez y sabe que al hacer poesía con responsabilidad estamos haciendo conciencia de país. Porque en esta poesía no encontramos “aves de ensueño” ni endulzantes gramaticales. El no padece diabetes lírica por eso asume la tarea poética sin versos light. Este joven poeta -lo digo yo- está haciendo conciencia de país.
Pedro Gil
Quito, marzo de 2011
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